jueves, 26 de noviembre de 2015

Feliz Navidad.

El frío acompañaba sus pasos a través de las calles, concurridas a esa hora de la mañana. El aliento exhalado se mezclaba con el aire gélido de ese día de otoño.
Las tiendas exhibían en sus marquesinas las decoraciones de la inminente Navidad. Todo invitaba al consumo. Los rojos se mezclaban con los dorados, los azules con los plata, las guirnaldas iban llenando escaparates y los Belenes, casi en desuso tras la invasión de los gordos y sonrientes Santas, decoraban alguna tienda fiel a la tradición.
Pronto empezarían a sonar por la megafonía del Ayuntamiento los típicos villancicos. A ella le encantaban esos soniquetes que la transportaban a su infancia.
Le gustaba la parafernalia de esas fiestas, pero las odiaba como la mayoría de la gente. Sentimientos encontrados afloraban en ella al llegar el mes de diciembre. Por una parte era la primera en decorar su salón con el árbol y el Portal, velas, guirnaldas, hojas de acebo, piñas recolectadas de antaño por su desaparecido padre, figuras de ángeles que ella misma hizo, coronas en la puerta de su vivienda...... Todo eso le gustaba, la hacía feliz, hasta que todo estaba colocado y se acercaba la hora de tener que aparentar ser dichosa porque era "Época de Paz".
Las redes sociales habían trocado las postales por los wasaps, el Messenger o el Facebook. Ya nadie llamaba a nadie para desear unas felices fiestas. El botón de "reenviar" se utilizaba a destajo en esos días, mandando a los contactos aquellos empalagosos y poco originales mensajes que otros a su vez habían mandado. Compartir, copiar y pegar, reenviar a contactos..... Todo era más frío aún que esa fría mañana.
En Nochebuena, cena obligada con la familia (esas personas que la mayoría de las veces se visita poco o nada). Todos debemos estar juntos al menos una vez al año, aunque la mayoría de las veces salten chispas de la mesa y no por las velas precisamente.
Esos cuñados, esas cuñadas, esos suegros, los niños de los demás que no dejan de dar por saco....... Escenas idílicas que le dan escalofríos, más incluso de los que siente esa gélida mañana.
Tiene que ir pensando en qué llevará para cenar a casa de los suegros. También deberá ir ahorrando para esos regalos de Reyes. Maldito mes de diciembre, empiezas a abrir la cartera el día uno y no la cierras, escuálida ya, hasta el día siete de enero.
¡Qué bonita es la Navidad!.
Su hija ya tiene hecho un calendario en su pizarra. Todos los días, al levantarse, tacha los días que faltan para las vacaciones. Para ella sí son fiestas. Bendita niñez, qué pronto se acaba.
Comprará los turrones y los polvorones "por si viene alguien". Antes, deberá revisar si tiró en agosto todos los del año pasado, porque ese "alguien" nunca vino y en su casa "no son de dulces".
Deberá inspeccionar también el mueble donde tiene las bebidas, no le ocurra como aquel año que sacó unas botellas a sus amigos después del café y resultaron estar caducadas hacía meses. Es lo que tiene comprar licores sin alcohol, que nadie los bebe y si alguna vez te los piden resulta que su fecha expiró. A partir de ahora solo comprará con alcohol; además de que no caducan igual alcanzan una solera que ni en la mejor y más profunda de las bodegas......
Conforme se adentra en sus pensamientos va notando que llega a su destino por el sonido que sale de aquella enorme tienda: Canciones en chino. Ha llegado al bazar donde desde octubre puedes elegir árboles, bolas de colores, figuritas del Belén de todos los tamaños que es mejor no mirar de cerca, flores de Pascua cubiertas de purpurina roja o dorada, gorros de Papá Noel, guirnaldas de todos los colores y tamaños...... Es el paraíso para los compradores compulsivos.
Se acerca como una urraca a los estantes de los adornos. Todos los años busca angelitos nuevos para su árbol. Le encantan los ángeles, tienen algo que la atraen y le provocan ternura.
Debe fijarse bien y no coger una calabaza de Halloween o una cruz de cristal más propia de la Semana Santa. Entre las flores de brillantina aún quedan las rosas para los Santos.....¡Dios, concéntrate!. ¿En qué fecha estamos? ¿Qué estás buscando? ¿Qué es lo que se celebra ahora?....¡Qué lío, esto es como la torre de Babel en tienda!.
Allí hay angelitos en el estante bajo, junto a muñecos de nieve y renos de limpiapipas.
Coge uno, es nuevo para su colección. Lo mira, le da la vuelta; está bastante conseguido si no fuese porque los ojos se los han pintado fuera de las cuencas y los tiene alojados al lado de las aletas de la nariz. Lo suelta, prueba con otro, ese parece que sí. Busca las velas para Adviento, no recuerda los colores, cree que una es malva, pero en los paquetes está sustituida por una azul. Empieza a mosquearse. Los chinos son muy cucos. Pues no, no se la van a pegar, las comprará sueltas. Llama a su amiga, ella sabrá los colores que debe elegir, es más de "estas cosas" que ella. Nunca recuerda de un año para otro cuál se enciende primero, no debe olvidar preguntarlo también. Obtiene la respuesta deseada. Busca las velas sueltas, las encuentra. Se dirige a caja y paga. "Cuatlo eulos", le dice la dueña. Coge la bolsa con su pequeño tesoro y se dirige a casa.
¡Qué frío hace, Dios!. ¡Cuánto daría ella por un billete de avión a Canarias con estancia en las islas hasta el día siete de enero, cenar en Nochebuena en alguna terracita unas papas con mojo picón y enviar desde su móvil, a sus suegros, sus cuñados y cuñadas y a sus repelentes niños , un emotivo mensaje donde desearles a todos unas MUY FELICES FIESTAS!.
Y....¡Click!...¡Reenviar a contactos!.