viernes, 20 de febrero de 2015

ELLA. ENTRE EL ROSA Y EL VERDE.

-Creo que tiene el alma de color rosa, porque el alma debe de ser de colores. Sueños en verde creo que sueña. La esperanza tiene ese tono. 
Se enfrentó cara a cara con la muerte y le franqueó la entrada.
ELLA, mujer, tuvo redaños suficientes para batallar contra  una enfermedad antaño innombrable  ." ¡No, no y no. No vas a poder vencerme!" le dijo cuando la tuvo enfrente.
Su sonrisa eterna la delata. Solo quien ha estado a punto de perderlo todo aprecia y disfruta cada segundo.
Ganas de vivir iluminan su rostro.
El pelo vuelve a peinar formas cuando  reaparece cubriendo su antes lisa cabeza. Peluquería, maquillaje, ropa bonita, todo es poco para celebrar lo que vuelve a recuperarse.
Entereza, fuerza, tesón, alegría, miedo, esperanza..... Palabras como éstas igual no formaban parte de su vocabulario vital y en cambio ahora se funden con ELLA en una sola cosa.
El dolor y el pánico la ha moldeado como una figura que se crea con arcilla. Ahora es más bella, más mujer, más segura, aunque para serlo haya tenido que estar tan cerca de la línea final. 
ELLA tiene nombres, edades y distintos sentimientos. ELLA es cualquier mujer que haya pasado por un cáncer.
Yo la conozco en algunas de sus caras, en algunas de sus vidas, y la admiro en todas ellas.
Vive como yo quisiera hacerlo, comiendo el día a bocados sin pensar en guardar un pedazo para mañana. Ese postrero día a ELLA no le importa tanto....  Ha estado a punto de no  saborear el hoy.
Sabe que puede volver a visitarla. Sabe que debe estar atenta a cualquier señal. Ahora no la cogerá desprevenida.
En la mañana, al despertar, da gracias por volver a ver el sol, por volver a estar con su familia o simplemente por poder vivir una jornada más.
Un día más que me han regalado, me dijo en una ocasión una de las caras de ELLA. Un día más, un mes más, un año tal vez..... Y lo agradece.
-Su gana de vivir me impresiona. Sus ansias por aprender, por descubrir, por conocer, por exprimir, hace que me avergüence de mi tiempo perdido, de mis oportunidades desaprovechadas, de las palabras no dichas, de lo vivido sin vivir.
ELLA, que tenía 30, 40, 50, 60 años cuando en una fría sala le nombraron la palabra cáncer quizás lloró, o calló, o gritó, o simplemente preguntó por sus opciones y supo someterse con entereza a la intervención quirúrgica. ELLA, con cualquier edad, sintió que la vaciaban por dentro y la volvían a unir como cuando cosemos un muñeco de trapo. ELLA, con distintas caras, pasó por la reconstrucción, los drenajes, los injertos, los dolores, los calmantes y la quimio. 
-Quimioterapia, palabra que ya todos conocemos como si de  ibuprofeno o  aspirina se hablase, tal es la repercusión que tiene el cáncer en el mundo.Todos conocemos a alguien, todos sabemos de algún caso. Todos, en mayor o menor medida, lo hemos sufrido directa o indirectamente.
El pañuelo tapa el poco cabello que va quedando. La peluca que ELLA, en cualquiera de sus identidades, decide ponerse la hace sentir rara. Pero esto no es importante. El pelo volverá a salir e incluso se hará  mechas, aun cuando nunca antes se hubiese atrevido a llevarlas. 
Lo realmente importante es que el cáncer ya no está y ELLA se ha quedado.
- ELLA tiene nombres e identidades. ELLA no es un número, ELLA no es solo una estadística, no es una historia clínica más.
Mariana, Carmen, Inés, Conchi, Fefi, Alfonsa, Juany, Trini, Mª Isabel.....  Son ELLA. 
Me alegro de conocerla. Me enorgullece formar parte de algún modo de su lucha díaría. 
Estoy orgullosa como mujer de ver el valor que demostró y sigue demostrando.
ELLA es, en suma, un alma rosa cuyo color preferido es el verde esperanza.
Y a mí me parecen unos bonitos colores.