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ANDRÉS GERMÁN MÁXIMO. RETRATOS Y VIÑETAS.

































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RECUERDOS

Recuerdo el día que mi padre murió, pero en mi memoria solo guardo todo lo vivido con él. Aún está muy cerca la madrugada que nos abandonó mi madre, que fue en busca del amor de su vida, aquella  madrugada amarga, pero tambien prefiero recordar lo bueno que nos dió cuando vivía. Es curioso darse cuenta de que cuanto más pasa el tiempo, más los echo de menos. El se fue sin decir nada, en plena calle su cuerpo cayó muerto, fulminado por el infarto. Ella, silenciosa, se fue apagando poco a poco, con el dulce dormir de la morfina, y su despedida solo fue una lágrima, esa lágrima que resbaló por su cara cuando le apreté la mano. Los necesito a mi lado, necesito que sean mis padres otra vez, necesito sus riñas, sus consejos, sus presencias, esas que te tranquilizaban, que te hacían sentir segura y arropada, como cuando era niña y se ponían al lado de mi cama si estaba enferma. Soy madre, pero aún me siento sola a veces, y no tengo a mis padres cerca para que me protejan de mi...

LOLO Y LA AVENTURA DE CONVERTIRSE EN HERMANO MAYOR

Eran las doce de la noche cuando sintió que su abuela le despertaba. La casa estaba alborotada por los pasos nerviosos de su padre y los gemidos de dolor de su madre, que salía dificultosamente de la habitación portando una canastilla y un neceser. La abuela Rosa le dijo que sus padres salían para el hospital a buscar al hermanito. Él, le dijo, se iría con el abuelo a su casa porque los demás se iban con su mamá. No le gustó para nada la noticia, entre otras cosas porque al despertarlo le habían sacado de un sueño donde vivía grandes aventuras que él protagonizaba como un auténtico héroe. Además, la casa de los abuelos era aburrida. Ellos no tenían reproductor de vídeo y por tanto no podría ver su cinta preferida mientras desayunaba, como hacía casi a diario en su casa. Ahh, "La Bella y la Bestia", qué bonita era. Nunca, se decía aquella noche de octubre de 1994, se cansaría de ella. Si se estropease, iría a por otra al videoclub. Aún con sueño en sus ojos de niño, se levantó...

AQUELLAS TARDES, ESTOS DÍAS.

Pasaba junto a aquella casa con la emoción contenida. Hacía ya muchos años que no era suya. Aún podía cerrar los ojos y recordarla tal y como fue entonces, antes de tirarla y rehacerla por completo desde sus cimientos. Su casa. La casa de su familia. La casa chica de la calleja. Los recuerdos se amontonaban en su mente mientras pasaba por esa acera, la misma que tantos juegos soportó, que tantos niños alojó, sentados, tumbados, haciendo el pino apoyados en las fachadas. El olor a comida que salía de alguna casa la transportó a los olores de su infancia, a los que salían de la cocina de carbón de su madre. Era época de patatas y su padre iba a coger unas pocas tras la cosecha, de rebusco, para sus hijos. Aquel saco que portaba en su bicicleta pronto se vaciaría, convertido por obra de la madre en unas deliciosas patatas a gallo o encascabeladas. Los peroles, colocados en esas hornillas, rojas por el fuego avivado con fuerza de muñeca y un soplillo, bullían contentos c...