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LAS PRINCESAS VAN AL BAÑO

Las princesas también van al baño. No soy menos que ellas. Cuando tengo miedo al ridículo, cuando me entra el pánico escénico ante alguien que creo es más importante que yo, siempre pienso lo mismo. En todas las películas dicen que si te da vergüenza hablar en público te los imagines desnudos. Creo que ésto no sirve mas que para ponerse más nervioso. Mi táctica, creo, es bastante más efectiva. Imaginaos a toda una princesa, una reina incluso, un ministro, un presidente o presidenta, o ministra, o príncipe, sentados en su trono blanco..... Todos, absolutamente todos, independientemente de su regularidad digestiva, pasan en algún momento del día por el mismo asiento. Imagínaos sus caras rojas por el esfuerzo cuando no han tomado suficiente fibra, o sus rostros relajados y satisfechos cuando llegan por fin al ansiado lugar en un momento de apuro, aguantándose a duras penas las ganas hasta sentarse por fin y dejarse llevar por la llamada de la naturaleza. Todos, al igual que en ...

EFÍMERAS TELAS DE ARAÑA

Se estaba empezando a hartar de tanta hipocresía. Añoraba partes de su pasado y sentía impotencia al darse cuenta que jamás regresarían. En su vida, en esa etapa tan negra y dolorosa en que muchos le dieron la espalda, aparecieron personas que ahora mismo no sabría ni cómo clasificar. En aquel entonces los llamó amigos, aun consciente de que esa palabra les quedaba grande. Era lo que tenía, no podía aspirar a más. Es curioso todo lo que se rompe cuando tomas una decisión en tu vida personal. Todo se conecta, y por tanto, todo acaba igual de roto que su centro. Una tela de araña invisible une todos los momentos de la vida, relacionándolos entre sí, a tal punto que si una pequeña hebra se suelta, todo queda destruído. Eso fue lo que le ocurrió. Por eso ella tejió otra tela. En esa urdimbre empezaron a cohabitar seres extraños,personas que haciéndose pasar por amigos le robaron su energía vital. Acomodó sus oídos a los problemas de aquellos "especímenes", los con...

MENSAJE PARA TI.

Ofréceme otro ratito de tu tiempo, regálame un pedazo de tu vida, aunque sea pequeño. Regálame tu sonrisa en la mañana, acompáñala con un beso de buenos días y tendré el desayuno perfecto. Deja tus quehaceres lejos de los que tienes pendiente conmigo y dame algo que podamos hacer juntos. Hablemos un momento, conversemos como los mejores amigos que somos. Hazme un hueco en tu agenda y táchalo para que nada lo ocupe. Mírame a los ojos y dime que me quieres. Escúchame a mí decírtelo. Abrázame en la noche para que concilie el sueño y espante mis pesadillas. Busca mis pies en las sábanas frías y caliéntalos con los tuyos ( Aunque estén helados y tengas que hacer un esfuerzo para contener el escalofrío). Acurrúcame en tu pecho cuando tenga un mal dormir y me despierte llorando. Acabo de soñar que no me conoces y pasas a mi lado sin mirarme. Llévame a coger mimosas a aquel árbol que viste un día desde la carretera. Sabes que me alegra su perfume y que me hace feliz ver q...

EN LA PUERTA DE AL LADO.

Disfrutó y paladeó su soledad a pequeños sorbos, escuchando el dulce tintinear de los hielos que llenaban el vaso que los contenía. Un refresco de cola, los fríos cubitos y la rodaja de limón, unidos a aquel silencio que podía palparse, la hizo  bajar los brazos, extender las piernas y echar hacia atrás la cabeza para dejarla descansar en aquel mullido cojín que la esperaba. ¿Podría ser feliz?.... ¡Sin duda!. Afuera, el calor fluía desde el suelo hasta su balcón como sibilina serpiente trepando al árbol. La calima se adueñaba de sus plantas, protegidas del sol directo bajo aquel toldo de rayas. Ella se protegía dentro, bajo su techo en blanco, sumergida como nunca en su voz callada, en los ahogados sonidos, en la holganza de la siesta. Y ahí estaba, acurrucada entre cojines, acunada por pensamientos sin palabras. El calor la adormecía, la relajaba, le daba la desgana que tanto necesitaba para desconectar. Hacía tanto tiempo que necesitaba abandonarse al tedio de las ...

Feliz Navidad.

El frío acompañaba sus pasos a través de las calles, concurridas a esa hora de la mañana. El aliento exhalado se mezclaba con el aire gélido de ese día de otoño. Las tiendas exhibían en sus marquesinas las decoraciones de la inminente Navidad. Todo invitaba al consumo. Los rojos se mezclaban con los dorados, los azules con los plata, las guirnaldas iban llenando escaparates y los Belenes, casi en desuso tras la invasión de los gordos y sonrientes Santas, decoraban alguna tienda fiel a la tradición. Pronto empezarían a sonar por la megafonía del Ayuntamiento los típicos villancicos. A ella le encantaban esos soniquetes que la transportaban a su infancia. Le gustaba la parafernalia de esas fiestas, pero las odiaba como la mayoría de la gente. Sentimientos encontrados afloraban en ella al llegar el mes de diciembre. Por una parte era la primera en decorar su salón con el árbol y el Portal, velas, guirnaldas, hojas de acebo, piñas recolectadas de antaño por su desaparecido padre, fi...

DONDE SIGA LUCIENDO EL SOL.

 " Soledad no es una palabra fácil de pronunciar; al hacerlo siento un nudo en la garganta que me cierra el paso al llanto, que oprime mi corazón y pareciera que lo encogiese por un instante. Siempre me he sentido sola, será que ya nací predispuesta a la melancolía o es que me ha afectado en demasía el interés que pudiesen tener los demás en mí. Quizás esperé demasiado del mundo y ese mundo no quiso darme tanto. Aquí estoy, en esta residencia para mayores,  eufemísticamente llamada así por las personas encargadas, esas que cuidan de nuestros últimos días, las que velan por "sus viejitos" y se hacen fotos con nosotros el día de Navidad, antes de marcharse a cenar con sus familias. Aquí estoy, en esta habitación coqueta con flores artificiales en el jarrón, cuadros de imprenta con imágenes bucólicas de pájaros trinando sobre verdes y floridas ramas mientras fuera reina la oscuridad. Lo peor de este lugar es que mañana tampoco desaparecerá ese negro que lo envuel...

ALAS CORTADAS

No escuchaba nada tras ella, sólo el rumor del viento rozando de vez en cuando sus oídos y revolviendo un poco su cabello. El horizonte se veía plano, como línea continua en la carretera. El sol había salido hacía pocas horas. Hacía fresco. La arena aún estaba húmeda por la pleamar de la noche anterior. Ella aún tenía mojados los pantalones y los pies descalzos. No sentía frío, no tenía necesidad de sentir nada. Se había abandonado....Abandonada.....Esa era la palabra que mejor la definía, tal como ahora se sentía. No se escuchaban voces, ni risas, ni llantos, ni gritos, ni discusiones, ni reproches. Sólo el viento, sólo el murmullo de las olas alejándose de la orilla.  A lo lejos distinguió gaviotas. Eran felices los pájaros en su libertad. ¡Cuántas veces había soñado con volar!. Había permanecido quieta durante demasiado tiempo. Estática, hierática,como esculpida en mármol, sin vida, sin voz, sin fuerzas para alzarla siquiera. Siempre se dejó llevar por tod...